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Senegal...
 

Situado en la curva noroeste de África, en el punto más occidental del continente, la pequeña República de Senegal se asienta sobre las costas del Océano Atlántico, entre Guinea-Bissau y Mauritania, con Gambia casi totalmente encerrado en él.

Extendida sobre las tierras áridas del desierto en el norte y exuberantes bosques tropicales en el sur, el país goza de una sorprendente gama de vistas, sonidos y sabores.

Su inusual mezcla de musulmanes e influencia francesa, combinado con la tradicional cultura africana, lo hacen uno de los más turísticos de todos los países de África occidental.

Si bien la mayoría de los turistas suelen ir atraídos por las extensas playas de arena clara, aquellos viajeros con intereses más amplios descubren que el país tiene muchas otras cosas que ofrecer, tanto en su cultura como naturaleza.

No hay duda de la influencia francesa en Senegal; oirás hablar francés en casi todo el país, y verás su herencia colonial en las amplias avenidas y el diseño elegante de la ciudad de Dakar, la capital, así como en Sant Louis, el primer asentamiento francés en África.

Sin embargo, la hospitalidad y calidez de los senegaleses son inequívocamente africanos, así como la colorida ropa de hombres y mujeres y su rica tradición musical.

El país posee dos sitios declarados Patrimonio de la Humanidad en relación con su historia: Sant Louis, el primer asentamiento francés, y la Isla de Gorée, que una vez fue un importante puerto de exportación de esclavos.

Dos de los parques nacionales del país también forman parte del Patrimonio de la Humanidad. Uno de ellos es el Parque Nacional de Djoudj, en el norte, considerado uno de los mejores sitios de observación de aves en el mundo. El otro es el Parque Nacional Niokolo-Koba, en la parte sureste del país, considerado el mejor parque de caza en África occidental.

La ciudad capital, Dakar, es famoso por el Rally París-Dakar. También es una de las más limpias, ordenadas y seguras ciudades del norte de África.

Encaramado en la punta de una península bordeada de playas, la ciudad está formada por una arquitectura vertiginosamente elegante y bulliciosas calles, con atractivos mercados y vibrante vida nocturna.

Cuando te canses del bullicio de la ciudad, siempre puedes escapar a la calma meditativa de la histórica Isla de Gorée, o las doradas arenas de Yoff y N'Gor. Y si la sobrecarga sensorial de Dakar te aturde, encontrarás reposo en la bella arquitectura de Saint Louis.

Gran parte de la costa de Senegal es una interminable playa de arena blanca, pero la mayoría de los turistas se concentran en el sur de la Petite Côte de Dakar y en Cap Skiring, en el sur.

La región de Casamance, una franja de tierra que se extiende de este a oeste por debajo de Gambia, cuenta con algunas de las mejores playas de África Occidental, y es uno de los principales destinos turísticos: una esplendorosa visión tropical con frondosos bosques, plantaciones de cocoteros, buganvillas y cálidas aguas rozando las interminables extensiones arena.

En los deltas de los ríos Casamance y Saloum, la costa se divide en un laberinto de espesos manglares, calas diminutas, lagunas y brillantes llanuras. Un viaje piragua a través de estas zonas revela cientos de especies de aves, desde martines pescadores de brillantes alas a orgullosos flamencos rosados.

Para el entusiasta de la vida silvestre y los safaris, Senegal podría ser un poco decepcionante. Sin embargo, su puñado de parques nacionales, especialmente el Niokolo-Koba a lo largo del río Gambia, ofrece vistas de elefantes, chimpancés y algunos de los pocos antílopes gigantes occidentales.

En definitiva, Senegal es el lugar ideal para visitar en África occidental. Sus largas playas de arena blanca, un vibrante escenario musical, su herencia colonial, la increíble vida silvestre y su gente cálida y amable, la hacen un lugar excelente para aquellos que desean explorar la cultura africana, o simplemente relajarse y descubrir el verdadero ambiente del continente.

 

 
 
Senegal...
 
     
  Isla de San Louis...  
     
 
Saint-Louis fue capital de la colonia francesa en Senegal desde el año 1673 hasta su independencia en 1960, mientras que desde 1920 hasta 1957 también sirvió como capital de la vecina colonia de Mauritania. La arquitectura colonial característica de Saint-Louis junto con su organizado plano de la ciudad, su ubicación en una isla en la desembocadura del río Senegal y su sistema de muelles, le dan un aspecto distintivo y una identidad especial, por lo que la isla ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad, transformándose en un interesante y atractivo lugar para visitar.